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  • Foto del escritorOmar Verdugo

Una Realidad Materialista del siglo XXI

Actualizado: 23 abr 2023

Mirando el Futuro…

Desde muy temprana edad a muchos se nos enseña a querer las cosas, a valorarlas por su precio, por el esfuerzo que cuesta obtenerlas y se nos enseña a poseerlas, a protegerlas de acuerdo al valor que le damos despertando muy diversos sentimientos que se asocian con el deseo y el placer, ello genera dispares matices emocionales que algún día pueden ser nocivos para el alma y, aun así, se nos enseña a atarnos a sus consecuentes efectos que aunque aparentemente pueden ser benignos y nos ayude a mantenernos en un estado emocional y mentalmente confortable, aun así, no deja de ser una mera ilusión que tarde o temprano su pérdida o ausencia nos producirá dolor.


Cualquier persona puede responder y defender que los bienes materiales en su posesión son sumamente valiosos y que los han adquirido con supremos esfuerzos y eso, ciertamente no entra en discusión ¡tienen razón! Pero este, no es el problema, no hay problema en poseer cuanto se desee, el problema es que se atan a sus posesiones y las defienden con rigor y legalidad intentando siempre multiplicar esas posesiones por el temor instintivo de perderlas. Se enseñorean de sus posesiones en la credulidad de que son ellos los creadores plenipotenciarios de sus pequeñas o grandes fortunas cuando han sido ayudados por espíritus benefactores o espíritus afines a sus intereses egoístas. Olvidando también que sus pequeñas o grandes fortunas toman forma por la actividad mental de todas aquellas personas que desean desarrollar un talento o que desean requerir un servicio o producto el cual, elabora o desarrolla de acuerdo a las necesidades del colectivo humano, del que tarde o temprano muchos de ellos podrían formar parte de tal exitosa empresa. Es decir, la persona que aparentemente crea una fortuna mínima o gigantesca no lo hace solo, lo hace con la ayuda de innumerables mentes que directa o indirectamente participan en el desarrollo de tal necesidad. Por ejemplo, Dios, al crear el universo, se ha servido de hijos espirituales que él mismo ha creado. Entonces, ello significa que ha tenido que servirse de la ayuda de otros seres creados a imagen y semejanza para poder crear mundos insondables, misteriosos e incomprensibles para el ser humano. Por lo que, en nuestro mundo, cualquier cosa necesaria para el ser humano es creada de forma similar para el bien de todos. ¡Para el bien de todos! Sin embargo, los ricos de hoy se olvidan de los demás que lo han ayudado a encumbrarse y no devuelven nada a cambio ¡Todo lo contrario, cobran altos costos o elevadísimos impuestos por sus productos o servicios a quienes han aportado gran fuerza mental para que, el Sr. Marca o la Sra. Marca Continue incrementando sus fortunas! Ellos, los dueños de grandes capitales no se dan cuenta o, lo que es lo mismo, no tienen conciencia espiritual de que su marca se incrementa, sobrevalora y toma gran fuerza por la necesidad de otros que desean su producto o desean trabajar, desarrollarse, servir, ser útiles y cumplir con la labor que se les ha encomendado en su vida antes de nacer en el mundo terreno.

Ahora entiendo que, la Gran Fuente Universal de la Vida que es inagotable provee de riqueza a aquellos que servirán de vehículo para que otros aprendan a desarrollarse, a crecer y prosperar sin embargo y tristemente, estos últimos como gran mayoría encuentran complicaciones y limitaciones para este propósito de parte de sus materialistas oferentes, es decir, el dueño de la empresa. ¿Entonces, qué debe considerar hacer el gran capitalista para verse favorecido en su siguiente reencarnación según su fe? Pregunta al aire dirigida a la atmosfera mental de los grandes oferentes, a ver qué o cómo responden ante el malogrado y decepcionante proyecto globalista.


Sin embargo y no recriminado solo a los señores del dinero, la mente del hombre en este siglo XXI ha alcanzado niveles técnicos y educativos superiores que más que ayudarlo a reconocerse en un mundo espiritual sigue morbosamente supeditado a sus hábitos y costumbres, a sus tendencias mentales y emocionales que ellos consideran correctos y aunque observan superficialmente su error no propician un cambio interior conveniente y perdurable. Esto me recuerda a un enunciado de Jesús que dice, “Que te sea dado según tu fe.” Y esto quiere decir, “que te sea dado según lo consideres” y ahora te pregunto, ¿Cómo consideras tus creencias o tu religión? ¿Tu moral y la moral del vecino? ¿Cómo consideras la cristiandad del evangelista y la cristiandad de un católico? ¿Cómo consideras las prolongadas oraciones de los cristianos, budistas o tibetanos? Ahora, una pregunta a los que ya empiezan a tener o ya poseen abundancia ¿Has consagrado algo de tu tiempo y dinero para que a otros se le facilite el camino a la prosperidad, al crecimiento o al éxito? ¿Has considerado que esta acción podría ser un noble, justo y honesto gesto de gratitud en respuesta por todas las bondades de recursos que has recibido para poder lograr tu éxito personal? Aun seas un pequeño comerciante, mediano o grande este mismo principio se aplica desde que uno comienza a recibir las infinitas bondades del universo que todo lo da sin cuestionar. Tanto amor tiene esta Gran Suprema Inteligencia de Dios que sigue dando y dando a tantos egoístas, usureros, ambiciosos desmesurados, avaros, egocentristas y acaparadores que se creen genios de la industria del éxito en la tierra y que no son capaces de tener un gesto de gratitud devolviendo aunque sea un poco de su rica fortuna pero, no en forma de legaloides donaciones sino, en forma de un verdadero acto humanista, espiritualmente consciente donde su presencia personal sea una figura sincera y discipular que ayude generando hechos reales de transformación en beneficio común de la humanidad. ¿Has considerado esto? ¿En cualquier caso, has llegado a considerar que tu fe se ha materializado tanto que no alcanzas a dilucidar el resultado de tales preguntas?

Al considerar todo esto, ¿Cómo saber qué es justo, prudente, verdadero, divino o no divino en beneficio o gratitud para los demás? Es triste, comúnmente, la gente disminuye valor a unas cosas que no conoce, que no experimenta, que nunca las ha vivido y sintiéndose bien le da amplio valor a su creencia, a su filosofía personal, a su moral, a su educación, a su fe o religión olvidándose por completo de leyes superiores que rigen el mundo. El hombre y la mujer de nuestra época desconocen completamente las leyes superiores que rigen su propio mundo en el que viven, esa es la única respuesta razonable ante tanto dolor y sufrimiento que se ve y vive aquí.


Pienso que es indispensable reflexionar interna y profundamente, la gente está acostumbrada a motivar su vida y a impulsar sus intereses personales desde las fases instintivas, emocionales y mentales de su naturaleza inferior, es decir, desde su ego-personalidad y no se da cuenta que ya no necesita de estos mecanismos psicológicos de instintos primarios para fomentar su avance en el campo de la mente, el cuerpo y el espíritu y ¡vivir, en realidad vivir en sintonía con el mundo, en armonía con los demás seres de nuestro mundo, de la naturaleza y del universo!


Ese maravilloso enunciado de Jesús, “Que te sea dado según tu fe” es una clave de gran poder que permite saber cómo han de considerarse las cosas y, cuando uno aprende a usar la prudencia en nuestros juicios empieza a vislumbrarse el efecto de esta prescripción profunda en sabiduría. “Que te sea dado según lo consideres.” Este mundo en el que vivimos, es un mundo formado de apariencias, es una gran pantalla para nuestros ojos y nuestra mente que podemos percibir por el resto de los sentidos ordinarios. Y es, a través de ellos que se desatan un cúmulo de sensaciones e impresiones que bien pueden esclavizarnos o liberarnos para siempre. Invito a observar este punto, es el propósito de mi publicación.


Si alguien considera la religión del vecino como fanática, dogmática, concluyente o radical así la verá siempre y mantendrá en su mente esquemas asociados a juicios severos sobre tal religión o su gente. Esos esquemas son semejantes a fotografías mentales que sustentan juicios, opiniones pareceres personales con enfoques casi siempre rígidos, inflexibles y muchas veces irresponsables o imprudentes y siempre en defensa de su posición personal. Pero es así como la mayoría de la gente somete a juicios sus consideraciones personales sobre diversas experiencias de la vida, muchos no son capaces de sostener o desarrollar un criterio sensato, razonable, prudente, respetuoso o discreto solo estallan expresando negligentemente irresponsables o severos juicios ante los sucesos personales o eventualidades del mundo exterior.


¿Dónde está la sensatez y el respeto entre las personas hoy? ¿Dónde está el discernimiento mesurado, sabio e inteligente? ¿Dónde está la observación respetuosa de una crítica juiciosa y prudente donde germine la comprensión absoluta de lo que se juzga y a la vez, pueda guardarse silencio? Si, así es, simplemente, la observación y el reservarse prudentemente su opinión, ya que la mayoría de las personas forman su opinión de influencias externas, de pensamientos ajenos, de revistas y novelas, de su biblia mal traducida a su idioma, pero nunca de su sano y autónomo criterio, porque tristemente, no se tiene.


El mundo de las apariencias se presenta al hombre de acuerdo a como las considera y las interpreta. La gente debe aprender a ver entre las apariencias, aprender a leer en esa traslucida cortina de las ilusiones la verdad sustancial de todos los hechos de la vida incluidas las personas. El universo le presenta al hombre a través de las apariencias todo lo que él parece querer y, todo lo que él considere nocivo e insano así se le presentará siempre. Todo aquello que considere de poco valor y menosprecie su efectividad así será siempre para él. Y basado en su concepto del bien y del mal, de lo que es sano y moralmente aceptable y de aquello que considera nocivo o inapropiado confeccionará sus patrones de conducta, y para él lo que es bueno, será bueno y lo que es malo será malo, aunque para otros sea lo contrario, pues la gente está acostumbrada a reaccionar por costumbres y hábitos ante lo bueno y lo malo, ante el placer y el dolor esclavizándose a esta inmutable dualidad por toda su existencia.


Todos los humanos estamos cautivos en un mundo que nosotros hemos confeccionado, obedecemos ciegamente a los sentidos sensorios y todo aquello que no se ve o no pueda ser palpado pertenece al mundo de lo inaceptable, de lo imaginario e irreal. Es así, con esta creencia que nos hemos alejado de las grandes realidades del universo, de ese aspecto metafísico de todo lo que existe. Porque esa infinita y gigantesca bóveda universal constituida de galaxias y constelaciones es el cuerpo del supremo gran arquitecto del universo y su divina presencia palpita en cada átomo material que lo constituye, pero nosotros en nuestra soberbia ceguera lo hemos reducido a un pequeño mundo personal atiborrado de teorías, falsos conceptos, imaginarias consideraciones personales sin base ni sustento espiritual, moldes de conducta estereotípicos, concluyentes y exaltadas devociones religiosas e imaginarios aspectos sobre Dios. Así es la gran cortina de las ilusiones y las mentiras en el mundo del ego, lamentablemente este es su reino.


De este modo, los humanos nos hemos desviado de la Única y Suprema Realidad integrada por la Luz, la Vida y la auténtica Libertad que solo puede ser experimentada a través del alma y el desarrollo de la conciencia objetiva.


Omar Verdugo

Caminantes de la Tierra


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